08 noviembre 2007

El campo fotográfico ( para pensar).

En cada momento especifico de la historia los hombres se ha relacionado entre si de diferentes maneras. Esa relación, en la época en que nos toca vivir y que lleva varias centurias, ha provocado en todos los ámbitos un quiebre en a conciencia del hombre tiene de si .
Este rompimiento se manifiesta como perdida de la realidad y en que una parte de esa conciencia se ha vuelto ajena a nosotros, de tal suerte que nos vemos sumidos y sorprendidos en contradicciones profundas. Raíz de esas contradicciones es un ejemplo de cuestionamiento que muy a menudo he oído realizar y que yo mismo me he hecho:
“¿ ES POSIBLE QUE UNA OBRA SEA BUENA Y QUE AL MISMO TIEMPO NO NOS GUSTE?”
Terrible problema entre la objetividad y la subjetividad. Creo que dicho problema tiene solución, en el ámbito científico pero no en la cultura ni en lo que se ha dado por llamar “arte”.
No se podrá negar que siempre tomamos partido,. Que siempre adherimos a algo. Si decimos de una obra (entendida esta como conjunto) que es buena, es porque adherimos a ciertos moldes que le dan validez, y con todo aquel que comulga en tales principios.
Esos moldes son los que por ejemplo Pierre Bourdieu ( sociólogo) coloca en lo que él llama “ campo cultural”.
Un campo es aquel lugar donde se pone en juego la validez de un discurso ( en nuestro caso, estético). Cada disciplina tiene su campo especifico, en el cual participan los artistas, los críticos, los galerista, las diferentes asociaciones, etc.
Cada campo es un universo en sí mismo, en donde lo participantes ponen las reglas del juego pero de tal forma que frecuentemente, los artistas delegan a interpretación de las normas en los demás integrantes, los cuales imponen el discurso de acuerdo al peso acumulado.
Son los individuos los que otorgan el valor estético a las cosas. Si encontramos un pedazo de rama en el campo , la rompemos , y la rama ahora tiene forma de vaca, la presentamos como una escultura, se la admira y se la considera una “buena “obra, no hemos mas que reconocer el valor estético de algo que a priori no lo tenia. ¿Pero quien ha dicho que tal obra es buena?. Los hombres los que acuerdan el valor a dicha obra.
En el CAMPO FOTOGRAFICO, son los fotógrafos, críticos, responsables de foto galerías etc.
Ahora, estos son participantes de un juego, y cada uno de ellos crea la validez de sus ideas estéticas imponiéndolas.
De a lucha de cada campo sale el discurso legítimo: aquellos que quieran ser aplaudidos deberán seguir los cánones, aquellos que quieran ser reconocidos deberán legitimar a los legitimadores.
Si estamos de acuerdo con un discurso estético propuesto podremos decir “esta obra es buena, aunque personalmente no me guste”.
Al decir “esta obra es buena”, le otorgamos a “BUENA” el paradigma de “Bella”:
Es decir reconocemos, en la estructura d la obra las particularidades que los legitimadores consideran legitima.
Es decir esta imagen es técnicamente buena, pero no me gusta.
Simplemente habremos llegado al caso de “ME GUSTA PERO NO ME GUSTA”.
Para pensar no?

4 comentarios:

MBP dijo...

Muy cierto..
me pasoalgo asi el sabado, fui al cine a ver EL SOSPECHOSO.. personalemnte no me gusto, me paecio demasiado fuerte, pero la pelicula era buena.. y justamnte por eso, poruqe me hizo sentir las torturas, poruqe me dio miedo..

Groucho dijo...

Pensando en tu post agregaría que hay otros condicionantes para la conformación de un "patrón estético", y no por eso menos importantes. Uno es la religión en el campo de las creencias y el otro lo político como hacedor de culturas o "estilos de vida".
Un desnudo tiene un valor que va mas halla de cualquier canon o regla preestablecida, pero su "validez" está teñida de otros condicionantes que imponen sus propias reglas. Solemos ver en las iglesias desnudos de todo tipo. Jesucristo crucificado es en realidad un desnudo "condicionado" por la propia moralidad del catolicismo, y por lo tanto pasa ha estar dentro de los cánones impuestos por esta religión. Y si esta dentro de los cánones preestablecidos es "algo bueno", por lo tanto, con validez estética. ¿Que pasaría si al mismo Jesucristo le sacaríamos el paño que lo cubre y mostráramos su pene y sus testículos? Para mi no escaparía a los cánones de la iglesia, pero estoy seguro que sería catalogado como blasfemo. ¿Sigue siendo bueno = bello? ¿Y mostrar a la Virgen María amamantando desnuda?
El campo político no escapa a este tipo de análisis. La estética impuesta por el Tercer Reich en los ´30 a través de entre otros por Leni Riefenstahl o por sus imponentes manifestaciones de masas, fueron patrón estético de la década, y si Hitler no hubiera desencadenado la segunda guerra mundial, seguramente tendríamos menos "peros" para aceptarla, pero se la tomó como parte de la propaganda Nazi. Otro claro ejemplo es el Realismo Soviético.
Como conclusión puedo decir que jamás legitimaría a los legitimadores y que lo técnico no es lo único que me hace valorar una obra, y menos que esto técnico esté considerado como canon. Tengo otros valores… "mis valores", que siempre pasan por lo emocional. Por ejemplo: Una foto tuya no la juzgo por lo técnico, sino porque es tuya… será mejor o peor, pero me emociona por ser tuya… Y esto tampoco escapa a un ingenuo fanatismo.
Y volvemos al principio… Seamos libres, "Que nos guste lo que nos gusta" sin imposiciones ni reglas, sin condicionamientos… solo manteniendo nuestra ingenuidad virginal, de la cual vos sabes mucho.
Juan.

Groucho dijo...
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Anónimo dijo...

“Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco otro criterio”, (Antón CHEJOV).