26 marzo 2007

La calesita




Llora la calesita
de la esquinita sombría
y hace sangrar las cosas
que fueron rosas un día...
Mozos de punta y hacha
y una muchacha que me quería;
tango varón y entero,
más orillero que el alma mía...
Sigue llorando el fango
y en la esquinita palpita
con su dolor de tango
la calesita...

Asi comienzan los versos del un tango de Mariano Mores Catulo Castillo, quien se inspiro en la vieja calesita de la plaza 1º de Mayo.

Nadie sabe a ciencia cierta, quién inventó este entretenimiento que sobrevive a siglos y modas. La primera referencia la encontramos en 1648, cuando a un viajero le sorprendió en Turquía, el Maringiak, un enorme plato con caballos de madera que giraba sobre sí mismo. Al parecer, fue un rey turco, en Estambul, por entonces la ciudad capital del país de referencia, quien solicitó la construcción de ese artefacto, para esparcimiento de sus cortesanos.

En 1870, Pascual, Miguel y Domingo Lasalvia decidieron dejar Tramutola, provincia de Potenza, Italia, para alegrar a los niños de Argentina. Luthiers de profesión, estos hermanos fueron los pioneros en lo que sería la mayor atracción de los chicos argentinos durante muchos años: la calesita. Ya instalados en este país fabricaron los famosos organitos con música. Aprovechando estos instrumentos, Vicente y Pascual tuvieron una idea: formar una empresa para la construcción y explotación de carruseles con música de organitos. La empresa se llamó Cuma -Carruseles Ultramodernos Argentinos Lasalvia- y encaró la construcción de varias calesitas. Así nació la primera calesita Argentina que fue construida por encargo a Cuma por la firma Secualino Hnos. en 1943. El primer carrousel nacional tuvo un encanto que perdura hasta nuestros días. Secualino Hnos. encargó al tallista Ríspoli la decoración de la calesita, quien ejecutó figuras corpóreas como caballos en exposición, leones y burros. Además talló en 12 biombos de cedro policromado temas circenses y el cuento de los Tres chanchitos y el Lobo feroz.La primera calesita Argentina comenzó a funcionar en 1943 en un terreno baldío, situado en la esquina de Hidalgo y Rivadavia, de Capital Federal.Allí estuvo hasta 1946, año en que pasó al Jardín Zoológico, donde con su música proveniente del organito motorizado y sus figuras talladas con total esmero, alegró la infancia de los niños de Buenos Aires y de todos los que lo visitaron.
La sortija —el niño que logra sacarla sube gratis en el próximo ciclo— es un invento argentino. Según cuentan los viejos calesiteros, la idea fue tomada del campo, donde un jinete, ensarta en la punta de una vara, una sortija (aro) que cuelga de una cinta a determinada altura.

Quien no recuerda el deseo de poder disfrutar de una de sus vueltas!!



2 comentarios:

naipemarcado dijo...

Excelentes las tomas.
Hermoso recuerdo.
Un beso.

yole dijo...

Un tiovivo muy especial...